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Obbatalá Yeku Yeku o Yeku Oño, no deja de ser un personaje misterioso, oscuro y enigmático, del cual poco o nada es lo que se puede encontrar dentro de nuestra tradición afrocubana o para los efectos, dentro de las tradiciones más “Populares” en tierras africanas. Lo único que podemos utilizar para descifrar a este Obbatalá, es la iconografía que nos presenta nuestro Corpus de Ifá y así, tratar de lograr una HIPÓTESIS, que trate de apuntarnos hacia la dirección correcta, sobre quién puede ser este personaje.



Es más, como símbolo vivo de este misterio, oscuridad y enigma en nuestra religión, hasta existen serios debates acerca de si Obbatalá Yeku Yeku es masculino o femenino, aunque en ambos casos, se considera una persona anciana. Sin embargo, a la fecha, no se tiene ninguna información fehaciente, que nos pueda mostrar la feminidad de este Obbatalá.

De hecho, las únicas referencias “Sólidas” que podemos encontrar de Yeku Yeku, las podemos leer en el Odu de Ifá Afrocubano Okana Meyi, y que, en este caso, nos dice que es ciego y un anciano que destruye por soberbia, el cual come Carnero blanco. Y en efecto, es en el Odu de Ifá Afrocubano Oggunda Ogbe, donde nace la ceremonia de dar carnero blanco a Obbatalá y que se hace específicamente, debido a este Obbatalá que, por cierto, es una ceremonia bastante delicada.

Otra de las referencias que nos muestra claramente, que este Obbatalá es masculino y que además está lejos de ser un anciano, es el Odu de Ifá Afrocubano Otura Ofun. Veamos:

“Oyá tenía un pacto con Obbatalá Yeku Yeku, el cual era un bandolero de armas tomar. Este vivía en una cueva a la orilla de la playa. Entonces, Oyá con su virtud de remolino, envolvía a los viajeros y estos, extraviados por el viento, se metían en la cueva y Obbatalá Yeku Yeku los mataba con un machete, los despojaba de sus vestiduras y tesoros, los envolvía en tela de araña y los enterraba en una fosa que tenía al pie de la playa, cubriéndolos con una roca.

Aquella comarca estaba asolada por la muerte. Nadie se atrevía a viajar para no perder la vida. Producto de esto, la población fue a ver al Rey, el cual era un Awó de Orunmila, para que éste ayudara a su tierra a superar esta desagracia. El Rey se vio con Ifá, este Odu se presentó, donde decía que él pondría el nombre de Ifá muy alto en esa tierra. Además, Ifá le mandó a hacer Ebbó, para que tuviera éxito en esa empresa.

El Rey se preparó para el viaje, después de haber hecho el Ebbó, el cual llevaba un animal específico, y con éste atado a la cintura emprendió el viaje.

Cuando atravesaba el territorio, los remolinos que Oyá producía, lo llevaron a la cueva en que se encontraba Obbatalá Yeku Yeku. Al encontrarse con él, le dio de comer el animal, lo ató con una cadena y entonces llamó a Oyá, diciéndole: Debemos hacer un pacto de consagración, para poder tener nosotros el poder que necesitamos.

Entonces Oyá quedó custodia de la virtud de Otura Adakoy y Obbatalá Yeku Yeku su secretario”.

Bien, como vemos queda provisionalmente descartado el hecho de que este Obbatalá sea femenino, a falta de pruebas escritas de ello. Otros Odus mencionan muy escuetamente a Yeku Yeku y nos quedan tan solo pocos hechos de quien o que, pudiera tratarse.

Lo primero que vemos en la historia del Odu Otura Ofun, es que Obbatalá Yeku Yeku, era un bandolero solitario, vivía en una cueva, usaba “Machete” y además envolvía a las personas en telas de araña. No hay que ser extremadamente deductivo, para darse cuenta que nos están hablando de una araña y que, por los rasgos y hábitat descritos, podemos decir que se trata sin lugar a dudas de una tarántula.

En el Patakí, podemos ver que Yeku Yeku vive en lugares de mucho polvo, los machetes, obviamente, se trata de los “colmillos” y el hecho de envolver a sus víctimas en tela de araña, hace obvio que se trata de una tarántula, las que tienen este tipo de costumbre y luego poder “comer” a sus presas.

En nuestro Ifá Afrocubano, no es extraño ver historias de arañas gigantescas o humanizadas en cierta forma. En Oyekun Meyi, por ejemplo, nace “La Araña Peluda”, o tarántula, la cual se dice que cuando canta, revive la muerte y que es entonces, cuando Oyekun se manifiesta. En este ejemplo, no es extraño que veamos la relación de Yeku Yeku, cuando este Odu es llamado, Agba Yeku Yeku o sea, el Anciano Yeku Yeku o Anciano de la muerte inminente. Yé Ikú significa “Ellos Mueren”, el contexto en yoruba, al decirlo doble, nos habla de la inminencia de esta muerte. Tampoco podemos desdeñar que Oyekun Meyi, nos dice MAFEREFUN Obbatalá.

De hecho, el nombre alterno de este Obbatalá, es Yeku Oño. Si tomamos, que la “Y” en yoruba, se pronuncia como “Ñ” en español, podemos decir Yekú Óyó, lo que significa: “Realmente mueren”. Si vemos la personalidad descrita de Yeku Yeku que nos da el Odu Afrocubano Okana Meyi, entonces comprendemos mejor el nombre, ya que este Odu nos dice que Yeku Yeku es un anciano que destruye por soberbia.

La adoración de las arañas, no es extraña en tierras yoruba. Estas adoraciones van desde el simpático tahúr, como lo es Anansi, hasta J'Ba Fofi, una espectacular araña de dos metros, letal para el hombre y que es parte de la mitología Bantú, colindante en sus tiempos imperiales, con el imperio yoruba. De hecho, no puede pasar desapercibido el hecho, de que Nigeria, es el hogar de una de las especies de tarántula, más grande del mundo. Según Richard Gallon, de la Sociedad Aracnológica Británica, la Araña Babuino Hércules (Hysterocrates hercules), que no se ve en la naturaleza desde el año 1900, se dice que medía hasta 20 centímetros, era de color rojizo-marrón y tejía sus telarañas en su madriguera, para que sus presas cayeran enredadas. El único espécimen, vive en un frasco de conservación en el Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra.

Lo que sí tenemos hoy en día, es un debate en si se trata de la misma especie, que otra enorme congénere: La Araña Babuino del Camerún o la Hysterocrates gigas y que estoy seguro, que no quisieran encontrarse con ella. Su nombre deriva del hecho que los babuinos las suelen comer, y por esto, estas tarántulas pueden ser agresivas con los primates, inclusive los humanos. Cuando se sienten amenazadas, se levantan sobre dos patas y emiten un inquietante silbido. O al menos eso dicen las leyendas de Nigeria. Esto nos puede explicar, porque Oyekun Meyi, nos dice que la tarántula “Cuando canta, revive la muerte”.

La relación con el viento, o sea, Oyá, que vemos en el Patakí afrocubano, bien puede relacionarse con las observaciones de estas etnias, con respecto a los vientos y las cosas que traen consigo. En África, tenemos un tipo de viento que está íntimamente relacionado con Oyá y es conocido como el Harmattan. El Harmattan, es una temporada en el subcontinente de África occidental, que se produce entre finales de noviembre y mediados de marzo y que se caracteriza por vientos alisios secos y polvorientos del noreste. Si vemos el Patakí de Otura Fun, vemos como estos vientos a orillas del mar, se encargaban de perder a los viajeros. No es casualidad, que de la zona donde se adoran y se temen a las arañas, sea costera, ya que hablamos de las regiones del Calabar.

El Dr. Chris Low, de la Universidad de Oxford, publicó en el Journal of the Royal Anthropological Institute13 (s1): S71 - S90 · Abril 2007, un artículo sobre las creencias de cómo se relacionan los vientos con fenómenos ambientales y como esto afecta la epistemología y la ontología, de ciertos pueblos africanos en las regiones del Congo:

“El viento del norte trae moscas, resfriados y tos. El viento del oeste, trae moscas que pican. El viento del oeste saca serpientes, escorpiones y una criatura parecida a una araña de color caqui con muchas patas. Es peluda y chupa los testículos de los hombres. El viento es malo para las mujeres y los niños pequeños hasta los 2 años”.

Como vemos, no es difícil, relacionar a Oyá con los vientos que muchas veces obligan a guarecerse, ya que la visibilidad es nula. Tampoco es raro ver, la adoración como "Gran Sabio" de la araña, la cual podemos ver en el oeste de tierras nigerianas, específicamente en las áreas del Calabar. De hecho, dentro de las etnias yoruba, podemos encontrar tradiciones que se relacionan con las arañas. En tierras yoruba, podemos encontrar inclusive, un sistema de adivinación, basado en las arañas. El Dr. Philip M. Peek, prestigioso antropólogo de Drew University en Nueva Jersey, nos describe en su libro African Divination Systems: Ways of Knowing (Indiana University Press, 1991), que las arañas son mediadores entre dioses y hombres. La araña vive en el suelo, por lo que es el principal agente de adivinación, principalmente porque vive en la tierra, cerca de los antepasados. El Dr. Peek, nos describe el sistema:

“El adivino extrae una gran cantidad de "Cartas" confeccionadas de hojas marcadas, desde un recipiente que se confecciona de cola de ardilla (que también se considera un mensajero entre los mundos). Estas “cartas” se colocan cerca de la madriguera de la araña y todo es cubierto con una tapa (Jícara). Cuando se quita la tapa, las alteraciones que sufran las cartas por los movimientos de la araña, son "leídas" por el adivino”.

Según el Profesor de ciencias antropológicas Michael D. Fischer, catedrático de la Universidad de Kent en Inglaterra, este sistema de adivinación fue adoptado muy particularmente en la Meseta de Mambila, hacia las llanuras de Ndom, en el estado de Cross Rivers en Nigeria y habitadas por la etnia del mismo nombre, un grupo común entre los yorubas ubicados entre Nigeria y Camerún. El pueblo Mambila forma parte del cinturón central y, aunque se pueden encontrar semejanzas con grupos al norte y al sur, no pertenecen a ninguna región en particular. Ellos llaman a este sistema Nggàm, lo que se traduce como “Adivinación de Araña” ¿Y Cuál es la araña preferida para esta adivinación? Una tarántula, la Hysterocrates gigas.

Para los Mambila, la araña vive en madrigueras, sale por la noche, lo que puede explicarnos, el por qué a Yeku Yeku, no puede darle el sol. También la asocian simbólicamente con la sabiduría, el alto rango y la muerte. Para ellos, la araña puede cruzar entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Tienen un gran apego a las mascaradas de Eggun, a las cuales llaman “Sua”. Este pueblo, fue pesadamente fustigado, para la cacería de esclavos a finales del siglo XIX y además formaba parte de la “Ruta de Kolá”.

Los Mambila llaman a su dios supremo, bajo el nombre “Chàŋ”, el cual, al igual que Olodumare, es un Dios remoto y distante. Sin embargo, para ellos Chàŋ es el causante de todo lo bueno o todo lo malo. Otras causas de males, o “Enfermedad”, son los hechiceros. Sin embargo, el poder de todos los "tratamientos" (lə) se le atribuye universalmente a Chàŋ.

El catedrático de la University of Oxford Profesor David Zeitlyn, en su libro Sua in Somié: Mambila Traditional Religion, considerando a Chàŋ con más detalle, nos dice que este es visto como el creador del mundo y todo lo que hay en él. Se suele decir que Chàŋ decide qué sucederá y que la gente no puede evitarlo. Por ejemplo, la respuesta estándar en una audiencia por una muerte, es común que sea; “Chàŋ né ten” (Chàŋ Existe) y parece tan implacable que no hay forma de interceder ante Chàŋ. De hecho, Chàŋ es el creador de la adivinación, y su mensajero es la araña, así como también es creador de todo lo demás. Vale la pena destacar, que la adivinación por medio de las arañas, es el más importante método de adivinación de los Mambila.

Bien, teniendo todo esto como referencia, pero además, viendo los esfuerzos de nuestros viejos por conservar en lo posible, gran parte de las creencias de las diferentes etnias que llegaron a Cuba y que, en muchos casos, Obbatalá es el representante de Olofin en la tierra, la HIPÓTESIS (PERSONAL y no escrita en piedra), apunta a que Obbatalá Yeku Yeku, no es otro que “CHÀŊ”, el Dios Todopoderoso de los Mambila y su referencia a las tarántulas es clara, como claro es el Odu de Ifá Otura Adakoy, en que cuando hablamos de Obbatalá Yeku Yeku, estamos hablando de una tarántula.

Tu amigo de siempre,

Águila de Ifá
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#PortalAfricanista Para nosotros los practicantes de la Tradición Afrocubana, Obatala Ibaíbo, Ibaigbo u Oba Igbo, representa el pensamiento divino y es simbolizado con el ojo de la Divina Providencia. No puede ser visto, ya que quien lo ve se queda ciego. Es el del misterio del güiro que habla y se le representa como una persona muy anciana, llena de arrugas y de pelo encanecido. Diseñador de la boca a la humanidad. Junto a su esposa Yemú, constituye la pareja Babá-Iyá, padres de muchos Orishas. De hecho, Lydia Cabrera en su libro, Cuentos Negros de Cuba, nos describe un pequeño pasaje de este camino:

“Ibaibo, solo tiene un ojo en la frente. Un ojo como el de la Divina Providencia y no se le escapa nada. Por eso los santeros nunca destapan de pronto la sopera blanca donde tienen a Ibaibo, sin desviar al mismo tiempo la mirada. La cegaría el rayo luminoso del ojo de la Divina providencia”.

Ahora bien, tal como establecimos en ¿Quién es Obbatalá?, los Igbo llamaban a sus Reyes por el nombre Obatalá. En la propia mitología yoruba, los Obatala (Reyes) tenían otros títulos, que incluyen Orishanlá, Osere Igbo, Oshala, Oba Ala, Oshagiyan, Oshalufon, Orisha Oko y Osha Funfun.

Ahora bien, Eze Chima, fue el príncipe heredero de Ifé cuando los igbos ocupaban la región. Él era hijo de Oreluere, que fuera el Obatalá que se casara con Moremi. Eze es un título de nobleza, entre los igbo y Chima, fue el fundador de la nación Anioma y último príncipe titular de Benín. Se dice que el nombre 'Onitsha' es una corrupción de la palabra Lukumi, "Orisha”. Osha es el “apodo” para el pueblo Anioma de Onitsha, lo que nos va dando una idea de que la palabra Orisha, tiene origen igbo y que la palabra “Lukumí”, ya no es un misterio y que tan solo se derivaba de la frase “Soy tu amigo”.



Según Chudi Okwechime en su libro Onicha-Ugbo through the centuries. Max-Henrie & Associates. pp. 32–33 (1994), la palabra Olukumi significa "Mi confidente" o "Mi amigo" en yoruba. El uso moderno de la palabra permanece solo en los dialectos yoruba del sur y el este de Ijebu, Owé (el dialecto de la ciudad de Kabba) y entre la gente de Okun, la gente de Ekiti, Owo, Akoko e Igala (donde se conoce y se pronuncia como Onuku mi), pero ha sido reemplazado en gran medida por la palabra “Ore” en los dialectos occidentales y, por extensión, el dialecto yoruba generalizado. Sin embargo, Más que nada, ahora nos hace pensar que, para los esclavos de la época, era una forma de decir que no eran yorubas, sino igbos o por lo menos parcialmente.

En Nigeria, en el Estado del Delta, tenemos a los Olukumi. Los Olukumi son un grupo distinto de los Yoruba. Los Olukumi ocupan ocho comunidades al oeste del río Níger y hablan un dialecto totalmente aislado del Yoruba. La ciudad de Ugbodu, es considerada la sede histórica del pueblo Olukumi y es administrada tradicionalmente por el Obi de Ugbodu. Las aldeas Olukumi seleccionan líderes a través del sistema okpala obi, que fue una característica prestada de sus vecinos, y es una fusión del sistema de gobierno Obi (reinado) obtenido de Benín, y el sistema Okpala (gerontocracia) obtenido de los igbos. Los Olukumi junto con los Enuani (que incluye a Eze Chima que emigró de Edo, el Ebu que emigró de Igala y el clan Idumuje que emigró de Esan), el pueblo Ika y el pueblo Ukwuani constituyen el Delta Norte de Nigeria.

En la historia igbo, Onitsha u Osha, es visto como el lugar donde el príncipe Chima se instaló y construyó su nuevo reino, luego de perder el principado de Benín y perdiera la guerra por Ilé-Ifé. Según el libro Equianoism: Igbo & Afro American Rules of Extraordinary Achievement (2016), del príncipe Charles Offokaja, se establece que Eze Chima fue quien acuñó el término Anioma, a las granjas del Delta del Niger, las cuales eran propiedad de los Lukumi-Igbo, después de un acuerdo de paz con Ogiso Owodo, un poderoso jefe de Benin, que posteriormente se convirtió en el primer Oba de Benín.

El Príncipe Chima, ahora Eze Chima, instaló a su hijo mayor como el rey del nuevo reino Isele Ukwu. El Rey Chima aceptó la soberanía de los reinos agrícolas Igbo preexistentes, tales como Agbor. También fundó nuevos reinos, con sus lugartenientes, quienes fungieron como reyes. Luego se instaló en otro reino que fundó a través del Níger, con la cooperación de toda la nación Igbo, llamada Onitsha Ado.

Desde el punto estratégico de Onitsha Ado n’Idu, Chima fue capaz de asentar otras comunidades Anioma al este de Níger, mientras que supervisaba las comunidades al oeste de Níger. Todo esto lo hizo con la cooperación de toda la nación Igbo, que reconocían su abolengo con los aborígenes Igbo de Ile - Ife, que también se llamaban Lukumi. Por lo tanto, "Regla de la Osha Lukumi“, significa realmente "Imperio de la Osha Lukumi".

Es por ello que Eze Chima, con todo el apoyo de los Igbo y su reconocimiento por los mismos, llegó a ser conocido como Oba Igbo, que traducido al español es Rey de los Igbo. No es casualidad que hoy en día el título del Rey de Onitsha es Obi. Se debe notar que uno de los antiguos títulos de los reyes Obatala era, "Obi Osere Igbo". Los Anioma, todavía conservan el título de Oba Igbo del Obatalá de Ife, a través del título de Oba de su rey en Ogbaland, en el estado de Cross Rivers.

Como se puede observar, Eze Chima Oba Igbo, rey de los Igbos, fue el personaje histórico, detrás de Obbatalá Oba Igbo y quien fuera un próspero rey y que fue capaz de unificar a su pueblo, cuando sufrió la expoliación de tierras a manos de los Yoruba.

Espero que este pequeño fragmento histórico, nos ayude a comprender mejor, que el proceso de Orisha se da una vez deificado el personaje y que muchas de las cosas que aún conservamos en nuestra religión, tienen un origen Igbo y no Yoruba.

Tu amigo de siempre,

Águila de Ifá

Pintura: African Old Man por Shahzeb Khan

PACIENCIA, YA VIENEN MÁS CAMINOS
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#PortalAfricanista Lo que pediré encarecidamente, y esta vez al inicio, es que se tenga paciencia, ya que se publicarán más caminos de Orishas y más Orishas. Vayamos leyendo poco a poco, para ir aprendiendo de la misma forma. No se va a publicar todo de golpe, porque muchas personas no pueden leer, el mismo día que se publica. Publicar de seguido, solo logrará que se vaya perdiendo el tema, en la profundidad de la página. Por favor, no envíen mensajes al buzón, pidiendo más caminos u Orishas. En este momento, se está tratando sobre los caminos de Obbatalá y sus orígenes históricos, ya iremos viendo más. Comencemos.

En tradición afrocubana Oshagriñán u Osha Griñán es considerado uno de los Obbatalá más viejos. Oshagriñan es considerado hijo de Oduduwa, rey de Ejigbo y Ogbomosho. Es el mensajero de Olofin y se le encuentra subiendo las montañas. Es muy pacífico, tiembla del frío y vejez. Le pertenece la lechuza, la cual simboliza la experiencia, la discreción y la sabiduría. Es el que ve cuando nadie puede. Es él, quien tiene el camino a la casa de Olofin tiene en la cima de la loma. Se esconde del aire y anda con muletas, pero cuando entra en cólera las tira y carga con su machete. Es conocido como Makenu en tierra Arará.

Otras casas lo consideran un guerrero que vive al pie de los árboles, padre de Shangó, Orunmila, Obatalá Ayágguna y Babashó. En esta interpretación su mata preferida es la hiedra.



Entre sus herramientas lleva tres flechas en un carcaj forrado con cuentas blancas, tres plumas de loro dentro de su sopera y ocho afuera, un bastón forrado con cuentas blancas, una espada, un machete, una manilla torcida, un santísimo, un jinete sobre un caballo con una pata levantada, un colmillo de jabalí, un colmillo de león, marfil, nácar, corales y una bola de billar. Además lleva otro juego de herramientas de estaño en el medio de las tres divisiones de su sopera, junto a un tablero de Ifá consagrado, un Idé de Orunmila y una bola de cristal de adivinar. Así mismo, sobre su sopera se pone un puñal con el mango cargado con el Ozaín de Obbatalá.

Cuando este camino de Obbatalá, es el Ocha de cabecera, lleva además de sus herramientas, una corona metálica blanca, rematada por una mano con un pergaminio, esta se adorna con 16 plumas de loro repartidas en 4 arcos de la corona y con un sol, luna, lanza, abanico, hacha, cara, pluma, machete, estrella, santísimo, camaleón, majá, espejo, silla, muñeco y un caballo.

Viste de rojo y blanco. Su eleke o collar lleva nueve cuentas de nácar y una de coral. Se le considera esposo de Oshanlá aunque tuvo relaciones con Yewá. Se dice que trajo el orden al mundo a través de su hijo Oguiniyán y también que fue el quien le dió a Orunmila el secreto de sacar ashé o Iyefá del ñame. Fué Oshagriñán, quien le quitó las plumas de la cabeza al buitre. Fue el inventor de la lanza y trabajó con los fundidores de plomo.

Vale destacar, que en el Odu de Ifá Babá Eyiogbe, fuera Ochagriñán quien estableciera la comunicación entre el coco (Obi) y las deidades y que esta sea la razón de porque al momento de una consulta, debemos poner el Coco debajo del pie izquierdo de la persona que se hace el Itá, pues permite que se ponga en contacto la divinidad consultada con el espíritu de la persona a través del coco y de la tierra.

Cada uno de los Orisha de la corte de Orunmale Wamale Maferefún Olofin, tenía su propia guía para vivir y hablar. Así cada uno se dirigía a sus hijos y servidores en la forma que mejor les convenía. No había comunicación entre un Orisha y otro, y los seres humanos no se atendían ni se relacionaban.

Entonces hubo un hombre que era ayudante de Obbatalá y que siempre andaba con él. Este hombre le dijo que estaba dispuesto a luchar por la causa de la humanidad, ya que él quería reivindicarse ante Olofin, por las acciones de orgullo y desprecio que había tenido ante sus semejantes.

Este hombre era Obí, quien siempre andaba con Ocha Griñan. Entonces Ocha Griñan fue a ver, junto con Obí, a Orunmila quien les dijo: “Yo también estoy dispuesto, junto con ustedes, a hacer algo por que la humanidad tenga acceso al mundo de los Orisha e Ifá, ya que no es posible que cada uno de ellos hable a su manera y no se comuniquen entre ellos, pues cuando Olofin creó el mundo y nos repartió los poderes nos dijo que éramos hermanos.

Orunmila, en esa tierra se llamaba: Baba Eyiogbe Awó Orún Nigaga y fue cuando Obí le dijo que él estaba dispuesto a prestar su casa para dar el “Gran Consejo”, que permitiera a los Orisha, llegar a la solución de este problema. Citó a todos los Orisha a su casa para hablarles y les dijo que cada uno tenía que aportar sus conocimientos a los otros, para que todos juntos formaran una gran familia, que le permitiera a la humanidad progresar en el mundo y cada uno protegiera a los hijos de los otros, sin perder por eso, ser el tutelaje directo de la persona, el poder central sobre el destino de su hijo y que establecieran una forma de comunicarse con los hombres y el cielo.

Por ello, Obbatalá estableció que el vehículo o manera de establecer esta unión y comunicación sería a través de Obí, ya que este, por mandato de Olofin, siempre debía estar por el suelo en castigo a su orgullo. Entonces Obbatalá dijo a todos los Irunmales: “Los Orisha no están habilitados para rechazar el escuchar y aceptar lo que el hombre les plantee por medio de Obí, como tampoco podrán callar cuando vean que lo planteado, le es nefasto al hombre, ni pueden negarlo”. Entonces todos los Orishas le respondieron a Ocha Griñán: “Nosotros asentamos el cuerpo sobre Obí, él será nuestro padre, que intercederá en las cosas de las personas para evitarle la muerte y avisarle el remedio.

Entonces, Babalú Ayé Asojuano se negó a aceptar ese acuerdo a que habían llegado todos los Orisha y dijo: “Yo no acepto que sea Obí el intermediario. Que cada uno de nosotros maneje a su forma los destinos de sus hijos”. Entonces Obbatalá con su poder, lo obligó a que estuviera de acuerdo. Aunque él dijo que lo aceptaría, pero que no daría cuenta de su Itá por medio de Obí.

Todos los demás Orisha aceptaron al pie de Obí y recibieron el poder de Obbatalá. Ellos escogieron a Obí y su árbol, como la más valiosa representación e hicieron que todos los árboles le sirvieran a él. Así fue como Obbatalá estableció que ningún Orisha podía rechazar el Obí independientemente del origen o índole de la pregunta o la comunicación que recibe por ella.

Por eso es que con Coco, se pregunta tanto para bien como para mal. Donde Obbatalá se dirigió a todos los Orisha Irunmales y les dijo: “OBÍ UN SORO, OBI KOSI OFO” (las palabras de Obí no se pierden). Y desde entonces el Obí es el vehículo de comunicación entre los Orisha, Ifá y el hombre.

Como se puede apreciar, es a Obbatalá Ochagriñán, a quien debemos el porqué los Orishas no pueden callar o mentir con respecto a lo que se les pregunte por medio del coco, pero además, porqué durante los Itá debemos pisar una vista de coco con nuestro pie izquierdo.

Ejigbo es una ciudad importante en el estado Yoruba de Osun en Nigeria. Está a una distancia de unos 40 kilómetros (25 millas) de Oshogbo, la capital del estado de Osun. Fue uno de los primeros pueblos yoruba y es tan antiguo como el Viejo Oyó, que fuera fundado por Oranmiyan.

De acuerdo a diversas historias orales, el fundador del actual Ejigbo fue un príncipe de Ile-Ife (hijo de Ogirinyan, uno de los hijos más jóvenes de Oduduwa) cuyo nombre era Akinjole Ogiyan (que es el abreviado "Ogiriniyan"). Este salió de Ife, justo en el momento en que Oranmiyan regresaba de Benin, para fundar el Imperio Oyó. Según el Príncipe Oyeleke Bello: "Akinjole siguió los pasos de su hermano (de la misma madre) Akinoruja, que fundó la ciudad Ikire-ile en el estado de Osun".

Luego de haber consultado con el oráculo de Ifá, Akinjole Ogiyan fue dirigido a viajar en dirección hacia el lugar donde Ejigbo se encuentra hoy y le dijo que no debía dejar de viajar hasta que llegara a un lugar donde "Eye Agbigbo" (Avestruz) fueran abundante. Lo más llamativo de la historia, es que a pesar de que se supone que estamos hablando de un hijo de Oduduwa, Ifá también le dio instrucciones de ir junto con el dios de su padre (Oduduwa), ORISA NLA (a quien hasta el día de hoy, se conoce en Ejigbo como Orisa Ogiyan (Osagiyan o El Dios de Ogiyán), ya que este sería su custodio, porque este Orisa lo cuidaría, orientaría y protegería a lo largo de su viaje. Akinjole Ogiyan hizo todos los preparativos para su partida y salió de Ile-Ife, para comenzar su aventura en la espesa selva, donde habitaban animales salvajes y malos espíritus.

Akinjole Ogiyan fundó muchos otros pueblos repartidos por las tierras Yoruba. Él fue gobernante supremo y ejercía autoridad en muchos, si no en todos ellos. Las siguientes ciudades y pueblos, entre otros, estaban bajo su mandato: Ika, Igbon, Olosinmo, Ologede, Inisa, Aato, Ijimoba, Afake, Ilawo, Inisa Edoro, Isundunrin, Olla, Ado Ori - Oke, Ayegunle, Idigba, Ibogunde, Songbe, Olorin, Osuntedo y Iwata.

Como podemos observar, la expansión que logró Akinjole Ogiyan, pudo ser causa de la expansión del culto de Osagiyán, que los afrocubanos conocemos como Oshagriñán, ya que debemos recordar que la letra “Y” en yoruba, se pronuncia como nuestra letra “Ñ” en español y que Akinjole Ogiyan esté asociado, no solo a esta forma de culto del Orisha, sino también como un rey deificado (con su propio nombre "Ogiriniyan"), que representaba de hecho a la deidad, con la cual salió de su natal Ile-Ifé. Obviamente, esto tuvo que ocurrir previamente a la deificación de Oduduwa como “Padre” de los Yoruba.

Si observamos con detenimiento lo que dicen nuestras tradiciones afrocubanas, estas describen a Ochagriñán como hijo de Oduduwa (nieto en realidad), rey de “Egigbo” (EJIGBO) y Ogbomosho. Si ponemos atención a la historia oral de Ejigbo, nos damos cuenta a la vez, que quien dirigió los pasos de Akinjole Ogiyan, fue el oráculo de Ifá, por lo que vemos que dentro de los atributos de Ochagriñán, se encuentran un Iddé de Orunmila y un tablero de Ifá. Tampoco es casualidad que se encuentre un machete y su cayado.

Por todo lo anterior, podemos ver que el simbolismo es claro, y que Ochagriñán en Cuba, no solo representaba una de las formas en que se llamaba a Obbatalá en Ile Ifé, sino que representaba a uno de los principales héroes de la historia de Ejigbo y Ogbomosho. En resumen, Ochagriñán no solo recuerda el nombre del Orisha, sino que también recuerda al héroe que lo expandió territorialmente y que luego fuera deificado como "Ogiriniyan".

William Bascom, en su libro Sixteen Cowries: Yoruba Divination from Africa to the New World, nos habla que Osagiyan es una de las "deidades blancas" cuyos adoradores practican la flagelación, a la que se alude aquí cuando los albinos lo golpean con palos. El origen de esta tradición viene de un verso de adivinación Ifá tradicional del Odu Owonrin Elejigbo (Ojuani Otura) y se centra en un sacerdote de Ifá, llamado "Sawoleje". El hombre ayudó al pueblo en tiempos de crisis, pero fue sorprendido durmiendo con la esposa de Oginyan, y fue brutalmente golpeado casi hasta la muerte. Luego maldijo a la gente del pueblo, diciendo que a menos que se golpearan regularmente como lo habían golpeado, el pueblo enfrentaría grandes calamidades.

La tradición establece desde entonces que en cada festival debe haber “peleas”, de lo contrario, la ciudad no estará en paz y la salud de su gente estaría en peligro. En los últimos tiempos, Ejigbo sigue siendo una de las ciudades yorubas más pacíficas. El festival ahora se ha convertido en un carnaval anual. La tradición también dice que Ejigbo, nunca ha sido vencido en la guerra.

Este camino de Obbatalá, me gustaría dedicarlo con especial cariño a mi querida amiga, Sandra Africano de Rossini y a TODA su familia, incluyendo a mis “Nietecitos a la distancia”. También a Olorun Bi, quien edita en silencio, muchos de los trabajos que realizo. Con este pequeño aporte, tengo la esperanza de que estas líneas, den un conocimiento adicional, sobre quienes son nuestros Orishas, en su andar por la tierra.

A la vez, que estas líneas hagan que tomemos conciencia, que estos “caminos”, no son otra cosa que un esfuerzo titánico de nuestros viejos, por conservar lo más que podían de sus respectivas culturas y tradiciones. Lo menos que podemos hacer por ellos, es mantenerlos lo más intacto posible, sin andar por allí “Africanizándonos”. Solo tratemos de imaginar, todo el gran esfuerzo e ingenio que tuvo que haber sido utilizado, para conservar, todo lo posible.

Tu amigo de siempre,

Águila de Ifá


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#PortalAfricanista Este Orisha, es muy importante para los hijos de Obatalá Osha Griñán, ya que es un acompañante del mismo, y vemos que, por medio de él, fue que Osha Griñán trajo el orden al mundo. Nuevamente advierto, este Obbatalá solo se les da a los hijos de Osha Griñán y más nadie debe recibirlo. Ahora si Oshagriñán, no es tu ángel de la guarda, pero es el camino de tu Obatalá y quieres recibirlo, nada impide que lo hagas, de hecho, está bien que se quiera complementar al Orisha. NINGÚN HIJO de otro Obbatalá debe recibirlo.

Ogiriniyan o Oguiniyan, como lo conocemos en tradición afrocubana, es considerado como hijo de Oshagriñán, ya que fue el que expandió su culto. De hecho, la historia nos dice que Ogiyan es el nombre de la persona que posee el título de Oba (Rey) en Ejigbo. Según nuestra tradición afrocubana, Obbatalá Oguiniyán es un Obbatalá masculino, pero no se le asigna a nadie como camino de su Obbatalá. Este Orisha se entrega como complemento de su padre y va en un güirito pintado de blanco. Obbatalá Oguiniyán no deja ver su cara. Come gallo y los Arará lo conocen por Awémayú. Según nuestra creencia, Oguiniyan fue quien terminó el asiento del mundo, por orden de su padre Oshagriñán.



Tal como se ha visto en Obbatalá Ochagriñán, su culto se dio en Ejigbo, cuando Akinjole Ogiyan (abreviado "Ogiriniyan"), el hijo menor de Oduduwa (nieto más bien), luego de haber consultado con el oráculo de Ifá, fue dirigido a viajar en dirección hacia el lugar donde hoy en día se encuentra Ejigbo y le dijo que no debía dejar de viajar hasta que llegara a un lugar donde "Eye Agbigbo" (El Avestruz) fuera abundante.

Al llegar al final de su viaje, funda Ejigbo. Ejigbo es una ciudad prominente en yoruba Land y la sede del área de gobierno local de Ejigbo, una de las áreas de gobierno local más antiguas del estado de Osun en Nigeria. Su asociación con la frase que fue “quien terminó el asiento del mundo, por orden de su padre Oshagriñán”, tiene que ver con el hecho de que, durante ese viaje, funda otros pueblos, entre los cuales tenemos Ika, Igbon, Olosinmo, Ologede, Inisa, Aato, Ijimoba, Afake, Ilawo, Inisa Edoro, Isundunrin, Olla, Ado Ori-Oke, Ayegunle, Idigba, Ibogunde, Songbe, Olorin, Osuntedo e Iwata.

Lo más llamativo de la historia, es que a pesar de que se supone que estamos hablando de un nieto de Oduduwa, Ifá también le dio instrucciones a Akinjole Ogiyan de ir acompañado de ORISA NLA, porque era el DIOS DE SU PADRE, para que este fuera su custodio, lo cuidara, orientara y protegiera a lo largo de su viaje. Es por ello que, al día de hoy, y gracias al Príncipe Oguiniyán, que a Obbatalá se le conoce en Ejigbo como Orisa Ogiyan u Osagiyan que significa el Dios de Ogiyán y en Cuba lo llamamos Oshagriñán.

Esto resulta llamativo, porque vemos que los hijos y nietos de Oduduwa, eran adoradores de Orisha Nla, o sea Obbatalá, lo que nos dice inmediatamente, que esto tuvo que darse en la época anterior a la deificación de Oduduwa y refuerza aún más la creencia, en que Obbatalá, era la deidad y rey pre-existente en las tierras conquistadas por Oduduwa. Eso se deduce del hecho, que, si Ogiriniyán salió casi a la misma vez que Oranmiyán, esto pudo darse entre los mediados y finales de los años 1300’s.

Vale destacar, que muchos autores confunden a Ogiriniyan, con Orisa Ogiyan, lo cual es un error. Ogiriniyan, es como se llama a Akinjole Ogiyan, quien fuera el que extendiera el culto del Orisha de SU PADRE, que no era otro que Orisa Nlá. En otras palabras, confunden al personaje histórico Akinjole Ogiyan, conocido como Ogiriniyán con el Orisa Ogiyan. Una cosa es Osa Ogiyan y otra es Ogiriniyán, el conquistador que se encargara de expandir el culto de Orisa Ogiyan.

Según el Dr. Moisés Lino y Silva, en el reino de Ejigbo, se dice que a Orisa Ogiyan, le gusta mucho el ñame pilado y por ello se cuenta que Ogiyan, siempre andaba con un mortero atado a la espalda. Viajaba mucho, siempre victorioso en guerras por todo el territorio yoruba. Incluso durante los conflictos, llevaba el mortero con él.

Los desprevenidos que aún no conocían la fama del gran guerrero, el señor de la guerra que come ñame pilado con manteca de corojo, preguntaban perplejos: “¿Por qué usted siempre anda con ese mortero en la espalda?" y Ogiriniyan solía responder: “¡Si no es para hacer ñame pilado, será para hacer la guerra!" Hasta hoy, cuando la mano de mortero sube, los enemigos quedan hechos polvo.

En este caso, William Bascom, en su libro Sixteen Cowries: Yoruba Divination from Africa to the New World, encontramos un verso de Odi que nos habla acerca del ñame pilado como alimento de Osa Ogiyan y las practicas de flagelación, de las que se habló en el tema ¿Quién es Oshagriñán? Veamos:

Donde vemos siete sabios;
Òrìşa dice que deberíamos ir y ofrecer un sacrificio;
Òrìşa dice que hay que ofrecer un montón de comida y bebida
¿Ves la forma en que Òrìşa dice que esto es así?
Afunrúrú Afunrùrú
Ser de raza blanca;
Evita el pago al vendedor de ñame machacado;
Ser de raza blanca evita el pago al vendedor de cerveza.
Ellos fueron los que lanzaron Éérìndílógún
Para los siete sabios que iban a adivinar a la ciudad de Éjìgbò.

Siete albinos fueron a Éjìgbò;
Cuando llegaron;
Dijeron Ayingan que debería ir a comprar ñames machacados;
Se compró el ñame
Comieron ñames machacados por un valor de 14.000 caracoles;
Dijeron Ayingan debería ir a comprar cerveza
Se compró cerveza por el valor de 14.000 caracoles.
¿Pero había un problema?
Los vendedores ñame y de cerveza
No sabían a cuál de ellos era al que se les había vendido;
Por lo que ellos pidieron todo el dinero.
Ellos comenzaron a luchar y los combatieron;
Estaban peleando.
¿Qué queda por hacer?
Cuando padre llegó; dijo ¿Están azotando a mis esclavos?
Ellos dijeron. - Ir y contar a uno que disfrute de honor.
Cuando quien disfruta de honor llego a Éjìgbò;
el preguntó acerca de lo sucedido.
Los vendedores expresaron su caso.
Quien disfruta de honor dijo.
Esta es mi gente; fue mi padre quien los creo.
Los albinos dijeron. - Nuestro padre los va a derrotar a ustedes;
Lo atacaron con palos; ellos no querían pagar sus deudas.
Quien disfruta de honor dijo. - Si no pagan sus deudas;
No debe de venir nunca más a Éjìgbò.

Esta es la razón por la que los albinos no entran a Ejìgbò. Uno que disfruta de honor es el que está llamando a Òrìşà Ògíyàn y es quien esta sirviendo a quien lanzo Éérìndínlógún para la ciudad de Éjìgbò.

Ellos estaban bailando; ellos se regocijaban;
Ellos estaban alabando a los adivinos
Y los adivinos estaban alabando Òrìşà.
Siete morteros; siete ñames y siete ollas era el sacrificio.
Ser de raza blanca evita el pago al vendedor de ñame machacado;
Ser de raza blanca evita el pago al vendedor de cerveza.
Ellos fueron los que lanzaron Éérìndílógún
Para los siete sabios que iban a la ciudad de Éjìgbò adivinar.
Escucharon y ofrecieron el sacrificio que aplaca a los dioses;
No va a pasar mucho;
No está muy lejos;
Que ustedes se verán en la abundancia de bendiciones.
Òrìşà dice que esta persona debe ir a ofrecer sacrificios a Ògíyàn, así es como Òrìşà ha hablado.

Aquí podemos ver el origen de los festivales de Ogiyan, que hoy en día, se celebran en Ejigbo y nuevamente, el inicio de la flagelación entre sus pobladores. Debe quedar claro que Orisa Ogiyán y Ogiriniyán son dos personajes diferentes. Uno es el Orisha Osagiyan (Orisa Nla) y otra el personaje histórico Akinjole Ogiyan ("Ogiriniyan"), que se encargó de la expansión de tierras y sobre todo, del culto de la deidad. La distinción entre Orisha y hombre, la vemos en África: Journal of contemporary issues - Volumen 2, Edición 3; que identifica este nombre como "Ògírí Ènìyàn", que significa persona fuerte/activa, lo cual nos deja ver, que, en este caso, nos está hablando claramente de Akinjole Ogiyan.

Es por esto que, en tradición afrocubana, Oguiniyan no es escogido como un camino de Obbatalá para ningún religioso y por su cercanía con Oshagriñán, es que lo debe acompañar y solo se consagra para los hijos de este Orisha, por este camino específicamente. Para nosotros los de tradición Afrocubana Oguiniyán solo es un Orisha ACOMPAÑANTE de Oshagriñán.

Tu amigo de siempre,

Águila de Ifá
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Por Vidal Mario
Tan antiguo es el festival religioso del 25 de diciembre que su origen se pierde en las profundidades del tiempo.

Durante todos los milenios y siglos precedentes a Jesús, todos los considerados salvadores y redentores del mundo supuestamente nacieron en diciembre. Por una cuestión vinculada a leyes espirituales y cósmicas, se creía, ningún Mensajero de Dios podía nacer en otra época que no fuera esa.

Los antiguos egipcios celebraban el 25 de diciembre el nacimiento de varias de sus divinidades más importantes, especialmente de Osiris, hijo de Geb y Nut. También festejaban a fines de diciembre el cumpleaños del dios Horus.

Sobre éste último, un autor de apellido De Septhenes consignó en un libro titulado Religión de los Antiguos Griegos: "Los egipcios fijaban en marzo el comienzo del embarazo de Isis, la Reina del Cielo y Virgen Madre del Salvador Horus, y a fines de diciembre celebraban el aniversario de su nacimiento".



En esta misma fecha festejaban en Grecia el nacimiento de Hércules, hijo de Zeus. Según los griegos, sus dioses Dionisio y Adonis también nacieron un 25 de diciembre.

En la India, muchos siglos antes de la aparición del cristianismo, cada 25 de diciembre celebraban el Parto de la Reina del Cielo. La gente adornaba sus casas con guirnaldas y flores y los parientes y amigos se intercambiaban regalos.

También con siglos de anterioridad a la era cristiana, los chinos celebraban los días 24 y 25 de diciembre el solsticio de invierno. En esos dos días de fiesta el comercio cerraba sus puertas, igual que los tribunales y los centros sociales.

Los persas celebraban igualmente espléndidas fiestas en honor de Mitra, cuyo nacimiento festejaban el 25 de diciembre. Éste dios, hijo de la virgen Anahíta, tiene mucho que ver con que hoy el mundo cristiano esté celebrando la Navidad.

Mitra fue traído a Roma en el año 62 DC por los legionarios que habían invadido Persia. Su culto se insertó tan fuertemente entre los latinos que durante tres siglos compitió cuerpo a cuerpo con otra popular corriente religiosa: el cristianismo.

Anualmente, cada 25 de diciembre, en todo el Imperio romano se celebraba el Natalis Solis Invictus (Natalicio del Sol Invencible). Es decir, la Navidad de Mitra.

Ese día no había trabajo ni comercio, en las calles reinaba una atmósfera carnavalesca, se suspendían las ejecuciones de presos, se diferían los combates si había guerra, se liberaba temporariamente a los esclavos, decoraban las casas con ramas de laurel, y los amigos y parientes se hacían regalos.

En Gran Bretaña e Irlanda, los druidas celebraban el 25 de diciembre con festejos que incluían enormes fogatas encendidas, de noche, en las cumbres de las colinas.

En México, la última semana de diciembre conmemoraban el nacimiento de Quetzalcoatl, cuya venida esperaban como muchos cristianos siguen esperando hoy que Jesús venga de nuevo.

En 1519, el emperador Moctezuma creyó que Hernán Cortés era ese dios al que esperaban desde hacía siglos y le abrió las puertas de su Imperio, con las consecuencias por todos conocidas.

El nacimiento de Jesús

Leyendo los Evangelios, salta a la vista que los evangelistas no sabían ni el año, ni el mes ni el día del nacimiento de Jesús.

Mateo dice que nació "en los días del rey Herodes", pero Lucas afirma que nació "cuando Cirenio era gobernador de Siria", es decir, diez años más tarde.

Por falta de apropiada documentación al respecto, los primeros teólogos cristianos no pudieron determinar la fecha exacta del nacimiento del Maestro. Así que la Navidad se celebraba a veces el 20 de mayo, a veces el 20 de abril.

Había que definir el tema. Para ello, la Iglesia convocó uno de sus famosos concilios.

Y fue realmente una táctica muy astuta la que tomó la Iglesia cuando en el año 354, bajo el papado de Liberio, tomó la fecha de nacimiento de Mitra para declarar el 25 de diciembre como aniversario del nacimiento de Jesucristo.

No se tuvo en cuenta que la fecha elegida contradecía las Escrituras. Según Lucas, cerca de la cueva donde nació Jesús "unos pastores cuidaban por turno sus rebaños durante la noche".

En esa región es invierno en diciembre, y los pastores no estaban de noche en la intemperie, de cara al cielo, cuidando ovejas bajo el intenso frío invernal de Palestina.

Como sea, lo que menos debería importar es la fecha de nacimiento de Jesús.

Lo que verdaderamente hace grande a éste Mensajero de Dios es el excelso mensaje moral y espiritual que le dejó al mundo.
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#PortalAfricanista Nigeria
Inscrito en 2008 (3.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (originalmente proclamado en 2005)


El sistema de adivinación Ifa, que recurre a un gran corpus de textos y de fórmulas matemáticas, se practica en las comunidades yorubas y en la diáspora africana de las Américas y el Caribe. La palabra Ifa refiere al personaje místico Ifa u Orunmila, que los yorubas consideran como la divinidad de la sabiduría y del desarrollo intelectual.

En contraste con otras formas de adivinación de la región que recurren a un medium, la adivinación Ifa no depende de una persona que tiene poderes misteriosos o proféticos, sino de un sistema de signos que son interpretados por un adivino, el sacerdote Ifa o babalawo, literalmente “el padre del sacerdote”. Se aplica el sistema de adivinación Ifa cada vez que se ha de tomar una decisión individual o colectiva importante.

El corpus literario Ifa, llamado odu, consta de 256 partes subdivididas en versos llamados ese, cuyo número exacto es desconocido porque están en constante aumento (hay alrededor de 800 ese por odu). Cada uno de los 256 odu tiene su firma adivinatoria específica, que es determinada por el babalawo, quien utiliza nueces de palma sagradas y una cadena de adivinación. Los ese, considerados como la parte más importante de la adivinación Ifa, son cantados por los sacerdotes en un lenguaje poético. Estos versos reflejan la historia, la lengua, las creencias, la cosmovisión de los yorubas y también las cuestiones sociales contemporáneas. El conocimiento del Ifa se ha preservado dentro de las comunidades yorubas y se ha transmitido entre los sacerdotes Ifa.

Bajo la influencia colonial y las presiones religiosas, las creencias y prácticas tradicionales fueron objeto de discriminación. Los sacerdotes Ifa, la mayoría de los cuales son ya ancianos, sólo disponen de medios muy modestos para mantener la tradición, transmitir su conocimiento complejo y formar a los que han de sucederles. Por consiguiente, la juventud y la población yoruba están perdiendo interés en practicar y consultar el sistema de adivinación Ifa, lo que va acompañado de una intolerancia cada vez mayor hacia los sistemas tradicionales de adivinación en general.



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