EL CAMINO DE AMORO Y AMONSO. Extraido de Proyecto Orunmila

Estos en África son las dos manos de Ifá. Amonso, el primero que consagró Osun por mandato de Olofin, y Amoro, herrero ayudante de Ogún, era niños, pero la historia empezó así.
En los primeros tiempos en que Ifá bajó a la tierra, el espíritu de Igunukun -gran espíritu de Ifá- le hizo la ceremonia de Ifá a Oshanlá y le entregó el tablero de Ifá a Shangó para que este marcara el signo que registrara con sus hojas de árboles. Pero resultó que Shangó tenía muchos ahijados y era muy mujeriego. Un día, estando reunidos todos los Awó ni Orúnmila con Shangó hablando de las virtudes de las mujeres, hubo uno, Lose, que dijo que él respondía por una que Olofin tenía en su jardín como su flor preferida y que sólo miraba a los ojos de Olofin. Obbalugbe preguntó: ¿Cómo se llama esa flor y dónde está?
Lose-Elegbara-le dijo a Shangó que se llamaba Yewá y que se encontraba en el jardín de Olofin.
Vistiendo sus mejores galas, Obbalugbe se presentó en el jardín dispuesto a hacer suya a Yewá. Según llegó, todas las flores comenzaron a "pintarle monos".Todas menos una hermosa flor apartada y cabizbaja que sólo miraba al suelo. Esta era Yewá. Shangó, que por las señas de Lose la reconoce; acopia sus mejores recursos y comienza a galantearla con palabras alabadoras y, en un momento de vacilación, Yewá levanta la vista a los ojos de Shangó, bajándola enseguida ruborizada. Ese instante le sirvió a Shangó para sentirse satisfecho por haber logrado lo que estaba sólo reservado para Olofin. Lose, que estaba escondido, partió corriendo hasta Olofin para contarle lo sucedido en el jardín.
Olofin se paró delante de Yewá y al ver que esta no levantaba la vista le dijo: "Hija yo te situé en este lugar para sólo alegraras mis ojos y me has decepcionado". A lo que ella respondió: "Padre he faltado a lo prometido y por eso te pido que para no mirar más ojos de hombres, me mandes a un lugar apartado donde pueda descansar". A lo que respondió Olofin: "Ya que los hijos de Ikú no tienen ojos -las calaveras-, tienen las cuencas vacías, te mandaré allí para que desde ahora vivas con ellos, los dirijas y gobiernes, y que así sea para siempre... Asheto, Ashebo, Nashebima. To Iban Eshu".
Desde entonces Yewá es la diosa de los muertos y la muerte. Después de dejar a Yewá en su nueva morada, Olofin salió a buscar a Shangó para arreglar las cuentas, ya que éste había rebosado la copa de las quejas por su comportamiento. Lo encontró en la tierra de Ekete Alafi y lo sentenció diciéndole: "No te quito el ashé porque lo que da Olordumare no se quita, pero sí te suprimo el uso del atepón Ifá y nunca más podrás usarlo, ni tampoco tirarás las hojas".
Olofin tomó el tablero y se lo entregó a Oshanlá que era el otro Orisha consagrado por Olordumare Igunnuku (Irole) con Ifá en la tierra, pero éste no estaba facultado para
entregárselo a nadie, pero al verse con el tablero, se llenó de tentación y un día reunió a Amoro y Amonso y debajo de aragbá -la ceiba-y les hizo Ifá en la tierra.
Al enterarse Olofin le quitó el tablero y se lo dio a Odua. A Amoro y Amonso los llevó al jardín de Lodi Lara y se los entregó a Oragún, el cual los sacrificó al pie de dos palmeras de ikin que había en ese jardín.
Al fin llega Orula y Olofin le entrega Ifá Inu y el tablero, pero no había con qué sacar letra, sólo tenían Alabashe (el coco); pero Orula dijo que eso no servía y que habían dos espíritus de Ifá que iban a indicar una manera mejor de adivinar. Los Awó viejos se acordaron de Amoro y Amonso, los ahijados de Oshanlá que Oragún había sacrificado a las palmeras, y preguntaron si eran ellos los indicados ya que en el momento del sacrificio las palmeras, que nunca habían parido, se llenaron de semillas como coquitos.
Orula preguntó si esas semillas eran las que servían y si se iban a utilizar. A lo que Alabashe contestó con Eyeife, mandando a hacer ebbó a todos los que tenían Ifá y cogió dieciséis coquitos de la palmera de Amoro y dieciséis de la palmera de Amonso, los consagró y después atefó y salió el odun de Ifá Ogbetua Nilara. Mandó a hacer ebbó a todos los que tenían Ifá dado por Shangó para que no se perdieran. Todos tuvieron que acatar a Orula como nuevo mofá de la tierra Lukumí.
Nota: Las dos manos de Ifá, la primera es Amonso, el cual consagró Osun por mandato de Olofin, la segunda Amoro que era herrero ayudante, lo consagró Ogún.
Nota: Hay otras historias que hablan de este odun de cómo Orula viajó hasta el jardín de Oragún para cortar las nueces de ikin y todo lo que pasó y tuvo que hacer.
Axact

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