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Gitano Rodrigo – El “Rey de los Gitanos”

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Poderoso ente que hoy baja en espíritu y trabaja en centros espiritistas de "Umbanda", a través de la comunicación por médiums.

El Principio

Rodrigo nació alrededor del año de 1800, en la región de la tríplice frontera, donde se fundían las tierras de Brasil, Paraguay y Argentina, en un área poco delimitada en que no se sabía con certeza en qué país se estaba.

Los Gitanos son un pueblo nómada, están en constante movimiento, para ellos no existen barreras. En la época de Rodrigo, había innumerables grupos gitanos en la región, con números que variaban desde 20 hasta más de 100 personas por grupo.

El padre de Rodrigo, Manolo, ya era el Rey de los Gitanos en la época, pero su influencia se limitaba a pocas aldeas, puesto que los pueblos estaban muy alejados. Rodrigo, por nacimiento, no tenía el trono garantizado, ya que la familia estaba compuesta por muchos hermanos y por lo tanto, varios tenían oportunidad de asumir el mando del padre en el futuro.

La infancia de Rodrigo fue bastante normal, viviendo junto a su familia. En la adolescencia fue cuando se aproximó a su padre, con quien aprendió a apreciar las cosas buenas y disfrutar de la vida, también comenzando a anhelar el puesto de Rey para su futuro. En aquellos tiempos destacarse era una cuestión de realización personal, pues la gente común vivía una vida sin grandes atractivos.

La Subida

Como tenía muchos hermanos, Rodrigo sabía que su cargo no era garantizado y tendría que esforzarse para conquistar la confianza de todos. De esta forma, trataba de sobresalir de los demás. Su cabeza ya tenía el objetivo trazado, de forma que dedicaba poco tiempo a las frivolidades de la pubertad. Mujeres, ya las tenía, pero no descuidaba sus obligaciones para dedicarles su atención. Rodrigo sabía que podría gozar la vida que desease y que los placeres proporcionados por el poder no le faltarían cuando llegara donde quería.

Cierto día, Rodrigo tomó una postura y pasó a analizar la situación que lo rodeaba. De sus cinco hermanos, quien tenía mayor probabilidad de ser rey un día, era el más joven, Rómulo, a fin y al cabo su padre era una persona sana e no moriría tan pronto. Rodrigo entonces empezó a proteger, cuidar y de cierta forma también limitar los poderes del hermano. El crédito por los hechos de ambos, invariablemente era dado a Rodrigo, que además, también sobresalió por sus propias conquistas y méritos.

Según pasaba el tiempo, Rómulo tuvo muchas desaveniencias, pero era siempre defendido por Rodrigo, que intercedía y calmaba las situaciones. Y así Rodrigo pasó a recibir cada vez más crédito junto a su grupo de Gitanos. Pasó a ser el brazo derecho de su padre Manolo, y comenzó a tomar acciones y a resolver muchos problemas en lugar del padre, con la orientación de éste.

Desde los 16 y hasta los 17 años, la fama de Rodrigo se extendía. Ganaba cada vez más confianza del Pueblo Gitano y de su padre. Cuando cumplió los 21 años, sus créditos se consolidaban, hasta que comenzó de hecho a gobernar en lugar del padre, tomando acciones y decisiones importantes, al ser tal la confianza y respeto que le tenía su familia y su pueblo.

Un Nuevo Rey

El Rey Manolo, pensando que ya era muy mayor, que estaba cansado y sin tanto crédito, convocó una fiesta para personas influyentes oriundas de diversos grupos. En el auge de la fiesta, Manolo dibujó en el suelo el símbolo del medallón de rey de la familia y dijo a Rodrigo que dibujase al lado el símbolo del sol de los gitanos. Todo el pueblo observaba atentamente mientras ambos dibujaban en el suelo. En seguida, Manolo dijo que cada persona colocara una moneda en uno de los símbolos.

Sin saber el propósito de todo aquello, cerca de dos terceras partes del pueblo colocó monedas en el dibujo de Rodrigo, mientras que 1/3 depositó monedas en el dibujo de Manolo. Tras la fiesta, días después, Manolo, pensativo, decidió concordar con la constatación reafirmada por Rodrigo, de que sería la hora de renunciar al trono.

Una gran fiesta se realizó, con la participación de todas las aldeas del grupo y también de grupos vecinos, amigos. Y fue así que, con 23 años, Rodrigo recibió el cargo de Rey de los Gitanos, un rey que fue muy bien recibido por todos, pues la transmisión fue hecha por su mismo padre, un líder muy admirado.

Un nuevo Reinado

La primera actitud del Gitano Rodrigo en el puesto de rey de su pueblo, fue la de unificar los grupos gitanos. Y empezó a dedicarse con mucho ahínco a esa tarea. Aunque las aldeas amigas se hayan resistido al principio, al final todas acabaron aceptando la unión, formando un grupo cada vez mayor y más poderoso.

Las responsabilidades del cargo eran cada vez mayores, de forma que Rodrigo sintió la necesidad de tener un apoyo, un brazo derecho. Esta función Rodrigo la encontró en su hermano menor, Rómulo, admirador incontestable del hermano mayor, a quien consideraba su protector e tenía una deuda de gratitud. De esta forma, los dos hermanos, trabajando juntos y unidos, comenzaron a buscar nuevos grupos para tornar aún mayor su comunidad.

Siguiendo el plan de expansión, cada grupo que encontraban era invitado a juntarse a la próspera comunidad. Quien no aceptaba, era alertado de que sufriría las consecuencias. Los hermanos cuidaban y protegían a los suyos, al mismo tiempo que agregaban cada vez más personas al grupo. Había seguridad y confort.

Durante el proceso de expansión, inevitablemente Rodrigo y Rómulo hicieron muchos enemigos, que acabaron uniéndose en grupos para enfrentarlos. Los grupos pequeños fueron diezmados, mientras que los grupos mayores continuaron creciendo y oponiéndose.

El Gitano Rodrigo, finalmente en el esplendor de su vida y ejerciendo el poder que tanto deseaba, no dejó de seguir las costumbres de su pueblo, mayormente el hecho de tener varias mujeres. De hecho, Rodrigo vivía siempre con por lo menos siete mujeres, todas igualmente y muy bien tratadas, y a ellas nada les faltaba. Rodrigo estaba siempre presente en la vida de todas, amparándolas, cuidándolas, protegiéndolas y satisfaciéndolas por igual.

En cierto momento de la historia, un antiguo líder de un grupo asimilado, llamado Ramírez, decidió acercarse a Rodrigo. Ramírez se mostró una persona muy solícita, demostrando genuina voluntad de ayudar y estar presente en el liderazgo de la comunidad. A Rodrigo nunca le pareció que podría confiar en dos personas al mismo tiempo, pero a causa de la insistencia y disponibilidad de Ramírez, ignoró sus propios sentimientos antiguos.

El fin de una Era

Ramírez pasó a conquistar libertad e influencia, y asumió un cargo de confianza al lado de Rómulo. Las disputas empezaron a aparecer. Rómulo y Ramírez, naturalmente, competían por su posición de confianza, atizando una disputa al poder. Ramírez, a pesar de todo, continuaba manifestándose de gran utilidad y servidumbre.

Un día, un grupo enemigo bastante grande, pero poco conocido de Rodrigo, decidió rendirse y unirse a la causa común. Fue idealizada una gran fiesta para celebrar el acontecimiento.

Sin embargo, la fiesta terminaría en tragedia. En medio a la celebración, el grupo recién incorporado mostró su verdadera cara, rebelándose y empezando a atacar al grupo de Rodrigo. Una gran pelea ocurrió, causando mucha violencia y muchas muertes.

Rodrigo, perplejo, se preparaba para entrar en la lucha, cuando fue súbitamente apuñalado por las espaldas. Al caer, Rodrigo se volvió y constató, para su sorpresa, que había sido apuñalado por Ramírez. Demasiado tarde, el Rey de los Gitanos se daba cuenta del gran error que había cometido.

Era el fin de su historia. Mientras Rodrigo agonizaba, la lucha continuaba. En poco tiempo, Rodrigo vino a fallecer. Aquella noche, centenares de muertes se siguieron. Tras lo acontecido, todos los grupos se separaron y volvieron a ser lo que eran. El reino unificado del Rey Rodrigo llegaba al fin.

Rómulo, naturalmente, ocupó el lugar de Rodrigo. Pero, sin el pulso firme del hermano mayor, poco pudo hacer para contener la voluntad de separación y mantener al pueblo unido. En cuanto a Ramírez, aquella misma noche de la fiesta, fue muerto por personas que presenciaron el cruel asesinato que había cometido.

Rómulo continuó rey de un grupo pequeño, menos importante. Los demás grupos se alejaron cada vez más. Fue el inicio de una definitiva separación y dilución de la raza gitana en esta región del mundo. Rómulo murió de viejo, aún en el puesto de rey.

El Rey Rodrigo gobernó el Pueblo Gitano en su auge. Tal como una estrella muy joven que brilla mucho pero se extingue rápidamente, su brillo cegó a todos los demás líderes de la época.

El Pueblo Gitano, hasta hoy, es mal interpretado y perseguido en todo el mundo. Muchos les atribuyen la fama de pejigueros o estafadores. De hecho, existen muchos supuestos gitanos que no son nada más que mendigos, con sangre impuro y sin la descendencia noble del pueblo legítimo.

No obstante, el verdadero Pueblo Gitano es honesto y luchador. Sus méritos se hacen porque son eximios negociadores, siendo muy difícil llevar ventaja al negociar con un gitano. Muchos pueblos, al llevar desventaja en un negocio, se vengaban o hablaban mal de este pueblo, justificando un poco el estigma que cargan.

El lema del Pueblo Gitano es: “Siempre tengo lo que tú quieres, pero quiero lo que tú tienes. Si quieres lo que yo tengo, págame el precio.”

El Ente

El Gitano como Ente, es representado por el Gitano Rodrigo, Rey de los Gitanos, que posee, como todos los entes, muchos seguidores en su falange.

La línea gitana posee, como característica, un desapego de las líneas tradicionales de izquierda o derecha de los locales rituales, siguiendo una filosofía propia. Por ser negociantes, todo para ellos es una cuestión de intercambio. Quien quiere recibir, tendrá primero que dar, negociar o prometer.

El espíritu del Gitano Rodrigo no baja para hablar con cualquier persona, sino solamente para conversar con las que piensan como él. O sea, pensar grande, no ser mezquino, tener la mente abierta y profundo deseo de crecimiento espiritual y material.

Pese a ser muy difícil que alguien siga y "trabaje" en la línea de los gitanos, aquéllos que están a su lado alcanzan prosperidad y riqueza, además de muchas relaciones amorosas. El Gitano siempre tuvo siete mujeres a su lado, y con abundancia de mujeres y oro deben andar sus seguidores.

 

Extraido de http://www.povocigano.com.br/

Imágenes del tema de konradlew. Con tecnología de Blogger.
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