#PortalAfricanista El Kardesismo
El Espiritismo Kardecista surgió en Francia, en el siglo XIX, por obra de Léon Dénizart Rivail, que se hizo conocido como Allan Kardec. Los fenómenos mediúnicos despertaban interés en los salones franceses desde el siglo anterior, combinando la curiosidad filosófico-científica con la experimentación casi religiosa de los misterios del espíritu. Se combinaban el positivismo y el misticismo. Kardec observó sistemáticamente estos fenómenos y realizó una obra que se convirtió en referencia clásica para un movimiento que se expande aún en nuestros días.

Las ideas de Kardec fueron bien recibidas en Brasil. Despertaron el interés de personas letradas que veían en ellas signos de modernidad en contraste con el conservadurismo católico. Ganaron adeptos entre las élites formadas por profesionales liberales y militares. En 1884, ya estaban lo bastante difundidas como para que se crease una Federación Espiritista Brasileña. En el siglo XX, Brasil se convirtió en el país de mayor expresión espiritista. Cuenta hoy con algunos millones de fieles declarados y sus ideas ejercen influencia en la cultura religiosa en su conjunto. El principio de la reencarnación, por ejemplo, es aceptado, probablemente, por la mayoría de los brasileños.

Los espiritistas se reúnen en "Centros". El líder del Centro no precisa haberse formado en un Seminario, ni someterse a ningún rito de investidura. Los espiritistas son económicos en cuanto a sus ritos, prefiriendo la comunicación verbal y directa. La formación de sus miembros se realiza en el día a día del Centro. Las sesiones tienen un fuerte carácter educativo, con conferencias explicativas de su doctrina. Al final de la conferencia, los mediums recorren la audiencia dando "pases", que sirven como un discreto rito de purificación.

Las sesiones mediúnicas mantienen el mismo estilo. La posesión no anula la conciencia del médium y ocurre, generalmente, en un ambiente de penumbra y recato. Si el espíritu es superior, orienta a los presentes, ofreciéndoles consejos. Si, por el contrario, el espíritu sufre todavía por las cosas terrenales perdidas, se invierte la relación, cabiendo a los mediums el trabajo de adoctrinar y ayudar al espíritu sufridor.

El trance espiritista realiza la misma combinación de esclarecimiento y caridad que debe guiar la vida de los fieles. Permite que el progreso moral atraviese la barrera de la muerte, poniendo a los vivos ("encarnados") y a los muertos ("desencarnados") en comunicación. La literatura espiritista, abundante, es ella misma fruto del trance. Autores como Francisco Cândido Xavier, Chico Xavier, redactan bajo la influencia directa de los espíritus superiores, psicografiando sus enseñanzas. Hay artistas que pintan en trance. Más espectacular, llegando al punto de generar polémica, es la práctica médica, e incluso quirúrgica, ejecutada por espíritus incorpóreos que utilizan como "instrumento" al médium. El supuesto cirujano germánico Dr. Fritz continúa practicando en Brasil, haciendo uso de una sucesión de mediums y atrayendo a gran número de pacientes.

No hay centro espiritista que no realice alguna obra de caridad. Guarderías, asilos, ambulatorios, distribución de alimentos etc., son objeto del trabajo voluntario que beneficia a un gran número de personas. Es la expresión más visible de la moral espiritista, basada en el principio del "carma". Creen que toda acción, buena o mala, tiene su consecuencia en el camino de la evolución espiritual de cada individuo. El esclarecimiento y la caridad conducen al espíritu a lo largo de sucesivas reencarnaciones, en sentido evolutivo, que nos permiten superar los sufrimientos terrenales y emigrar hacia niveles más elevados de existencia.
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